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Partido que se presentaba decisivo para las aspiraciones de dos leyendas del fútbol mundial como son los uruguasos y los siempre muy british ingleses. Dos formas parecidas de entender este juego por el empuje, el corazón y la falta de contemplaciones que siempre han desplegado en sus apariciones a lo largo de la historia, independientemente de los resultados cosechados.

Uruguay, autor del Maracanazo, no podía abandonar tan rápido el escenario del crimen, aunque hayan pasado 64 años desde entonces,  y era algo que iba a ocurrir si perdía este partido. Un Suarez recuperado moriría en el campo antes de permitir que eso ocurriese.

Por su lado, Inglaterra, en plena renovación, juventud y atrevimiento, necesitaba algo más para creer en esa nueva senda que una eliminación en la fase de grupos. La manera de emerger que Sterling tuvo contra Italia, y el constante peligro que representó Sturridge para los defensas azzurros presagiaban buenos augurios y algún tipo de premio por sus decisiones para el entrañable, al menos desde la distancia, Roy Hodgson.

Bajo estas premisas comenzó el choque. Los jugadores de ambos equipos, conscientes de la transcendencia del momento, se mostraron muy enconsertados en la primera media hora. Uruguay trataba de manejar la pelota por medio de Lodeiro. Inglaterra buscaba la velocidad arriba y el balón parado. Tanto fue así que Rooney, muy cuestionado en la selección desde siempre, estrelló en la cruceta el balón con un testarazo, a pase de Gerrard en saque de una falta peligrosa.

Inglaterra tuvo una y no entró. Esto, ante una selección que no elabora juego pero que tiene a dos de los mejores delanteros del mundo, es perdonar. Sabiendo esto, Cavani cogió un balón en la frontal, fingió tirar y sin embargo teledirigió un precioso balón a Suárez, cuya cabeza, más precisa que la del inglés minutos antes, si acertó a colocar el esférico dentro de las mallas.

La segunda parte trajo aires renovadores y de esperanza para Inglaterra, que al ver a Uruguay echarse atrás para defender su pírrico resultado, se lanzo al ataque a la inglesa. Obtuvo su premió en una fulgurante jugada iniciada por Sturridge, el mejor de Inglaterra de lejos, y finalizada en boca de gol por Rooney. Su primer gol en tres mundiales, se dice pronto.

Con la igualada en el resultado y el juego de cara, Inglaterra lo tuvo todo para la remontada…hasta que Suarez, de la nada, cazó un balón y reventó la portería y las esperanzas inglesas, que con este Uruguay 2-1 Inglaterra, tiene pie y medio fuera de Brasil.

Luis Suárez, un jugador que puede acabar este año ganando el balón de oro, como ya lo hiciera nuestro español Luis Suárez en 1960.

 

Luis Suárez marca dos goles a Inglaterra